La gemela madrileña de la Mona Lisa

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Corría el año 2019 (con la mayoría de nosotros ignorando la presencia del bichito, el inminente confinamiento y el posterior uso obligado de geles y mascarillas), cuando la UNESCO oficializó la propuesta de la Asociación Internacional de Artes Plásticas para que, cada 15 de abril, se celebrase el Día Mundial del Arte.

Esta celebración, con la que se quiere dar a “conocer la importancia que tiene el arte y sobre todo el pensamiento creativo para la evolución del pensamiento humano y la resolución de los problemas que nos aquejan” (¡respiren!) se realizará cada año, en esta fecha específica, porque es el mismo día en que nació uno de los más grandes exponentes del arte, en toda la historia de la humanidad: el enorme, creativo, polifacético y efectivo en la gestión de su tiempo, Leonardo di ser Piero da Vinci!

Leonardo da Vinci pintando la Mona Lisa por Cesare Maccari (1840-1919)

Y no, este post no es para hablar del artista sino de su dama más conocida, pero hurgando en su biografía para encontrarle los 7 apellidos toscanos, descubrimos que fue hijo ilegítimo de Piero Fruosino di Antonio, noble y embajador de la República de Florencia, y de una joven campesina llamada Caterina di Meo Lippi…  entonces, ¿de dónde el Da Vinci, único apellido en épocas de nombres kilométricos?  Porque nació y vivió en Vinci, Florencia, la Toscana, Italia y por eso, traducido al español más coloquial, era “Leo el de Vinci”!

Por cierto, su padre se casó 4 veces y tuvo otros 12 hijos, todos reconocidos, pero le negó el apellido (aunque no los cuidados) al hijo de la campesina y el único que pasó a la posteridad por su genialidad… si en el cielo existe la habitación de los arrepentimientos, seguro la comparten el padre de Leonardo, el director de Casting que ignoró a Marilyn Monroe porque parecía una secretaria, los editores que dieron la espalda a J. K. Rowling y a su niño mago y el que rechazó a Los Beatles porque 4 tíos tocando guitarra no tendrían éxito ni pa’tras!

Ahora si, a lo que vamos, que me desvío con mucha facilidad!

En el inventario del Museo del Prado y desde hace 200 años, figura un retrato anónimo que reproduce el cuadro más famoso del pintor florentino: El Retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, mejor conocido como La Gioconda o La Mona Lisa.

No se tiene información acerca de cómo llegó la «copia» a España, pero ya en 1666 aparece catalogada como parte de las Colecciones Reales y se registra ubicada en la Galería del Mediodía del Alcázar de Madrid, como “Mujer de mano de Leonardo Abince” que pronunciado rapidito, suena como el original!

La Mona Lisa madrileña, antes de la restauración

En un principio, esta Mona Lisa se mostraba sobre un fondo negro, pero hace poco más de 10 años, el Museo Louvre de París, solicitó la copia madrileña para que formará parte de una exposición en el archiconocido museo francés, actual hogar de la Gioconda original, razón por la cual, el Prado decidió restaurarla para prestarla en el mejor estado.

Cuando comenzó el proceso de limpieza del lienzo, ¡oh, sorpresa!, los colores emergieron, dando paso a un hermoso paisaje de fondo, similar al del cuadro original y un estudio más exhaustivo demostró que ambos cuadros se habían pintado al mismo tiempo, en el mismo lugar y utilizando la misma modelo!

¿Cuál fue la conclusión de los expertos? Pues que es muy probable que un discípulo del propio Da Vinci lo pintara con el apoyo del artista y en el taller de este!

¿Quieren saber cuáles son las diferencias más importantes, entre la residente del Louvre y la del Prado?

Aquí las tienen:

La Lisa castiza después de su restauración y sus puntos de diferencia con la italiana

1. La frente de la italiana es más estrecha.

2. La madrileña tiene cejas y pestañas.

3. La montaña de fondo es más elevada en el cuadro del Prado.

4. Las mangas de la Gioconda del Prado son rojas.

5. Las mangas interiores de la madrileña son transparentes.

6. El velo de la madrileña es blanco y el de la residente parisina, es negro.

7. Y, finalmente, se cree que el paisaje del cuadro del Prado, está inacabado!

La italo-francesa y su gemela, la italo-española

Si quieren disfrutar la que está en nuestra ciudad, pásense por la Sala 056B, de la planta 0, en el Museo del Prado y detállenla, que además de ser una obra maravillosa, que sobrevivió al incendio del Alcázar, no tiene cientos de turistas de un lugar específico del planeta, haciendo las veces de incómodos obstáculos!

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